Una, dos, tres, cuatro... las pastillas se le están terminando. Ya no se toma una por día como le indicó el médico. Con media tableta, un día sí y otro no, tendrá que ser suficiente. El racionamiento lo acompaña con más oraciones, pide a Dios que pueda conseguir otra vez el medicamento y ruega para que nada le haga subir la presión arterial. 

"Esto es terrible. Yo me desespero porque me la paso metida en las farmacias a ver si llega la pastilla, y nada. Trato de calmarme, pero los días pasan y todo se pone peor. Lees que hay bebés que mueren por falta de antibióticos y jóvenes que no encuentran medicinas para el asma. Esto cansa, pero tengo esperanzas que todo va a mejorar", afirma Teresa Rodríguez, hipertensa de 64 años de edad, mientras espera por ser atendida en una droguería en La Candelaria. 

Como ella, miles de venezolanos peregrinan a diario por cientos de farmacias y envían decenas de mensajes por redes sociales para ver si pueden encontrar el remedio que requieren, y es que en los últimos cuatro años, con siete ministros de Salud y más de cuatro ministros de Industrias, la escasez de fármacos se ha exacerbado y las previsiones para los próximos meses no son alentadoras. 

 

"La situación es complicada. Hay laboratorios a los que les quedan insumos para trabajar mes y medio. Los que están un poco mejor tienen inventario para máximo tres meses", afirmó Tito López, presidente de la Cámara de la Industria Farmacéutica. 

Por Maria fernanda Sojo