Fuente: www.laprensadelara.com

(Waka Noticias. Puerto Ayacucho, 06/05/2020).- Confinamiento, desempleo y cuentas vacías. Los cierres de empresas alrededor del mundo por la pandemia de Covid-19 está poniendo en riesgo las remesas de las que depende la economía familiar del país. Migrantes venezolanos que han sido despedidos de sus trabajos se quedan con el corazón roto al no poder ayudar a sus familias, mientras que “los de aquí” dicen que no tienen como resolver sin esos ingresos.

Eliza Barbosa hace 3 años se fue a Estados Unidos, buscando darles una mejor vida a sus familiares en Venezuela. Hasta diciembre pudo enviar 200 dólares mensuales que hacía solo como propina trabajando como camarera en un hotel 5 estrellas. Pero poco a poco tuvo que disminuir lo enviado, hasta que este último mes no le ha quedado más que decirles a sus padres que por los momentos no puede ayudarlos.

“Me sentí muy mal el día que se los dije, pero me quedé sin trabajo. Desde enero los viajeros y residentes del hotel comenzaron a disminuir, así como mis propinas. El último mes el hotel ha estado prácticamente cerrado, silenciosamente fueron disminuyendo personal y ya no trabajo. Tengo ahorros, pero son para sobrevivir mientras todo esto pasa y ver si luego puedo volver al hotel”, dice.

“Estábamos esperando que la penetración creciera a 40% de los hogares con un incremento hacia el promedio de remesas latino que está por alrededor de 200 a 220 de dólares mensuales. Tu tenías entonces la posibilidad de crecer entre 50 y 70% con respecto al año anterior”, explicó León, quien asegura que los cálculos caen, al entrar la pandemia a nivel mundial.

Estos economistas aseguran que es un “efecto inevitable” por la situación económica que enfrenta el mundo entero, aunque dicen que algunos de estos envíos de dinero seguirán llegando, en un esfuerzo de los migrantes por no dejar a sus familias desamparadas en Venezuela con un dólar paralelo que aumenta a diario indiscriminadamente.