Fuente: www.bbc.com
(Waka Noticias. Puerto Ayacucho, 23/06/2020).- Cuando nos comunicaron que nuestras vidas se volverían mucho más restringidas, y que estábamos a punto de pasar semanas aburridos, confinados en nuestras casas, nunca imaginamos que el tiempo pasaría tan rápido.
Es muy temprano para contar con investigaciones sobre la cuestión, pero muchos son los que coinciden con esta situación y las razones son varias. Nosotros estimamos el paso del tiempo de dos maneras: de forma prospectiva (cuán rápido pasa ahora mismo) y retrospectivamente (cuán rápido pasó la semana o la década pasada).
Durante el confinamiento, aquellas personas aisladas de sus amigos, familia y su trabajo han tenido muchas horas vacías por delante. La gente ha encontrado todo tipo de soluciones creativas para pasar el tiempo (hornear pan, plantar semillas, grabar videos) pero, inevitablemente, cuando pasas todos los días y noches en casa, los días empiezan a parecerse entre sí.
Muchos descubren que les cuesta diferenciar entre los días de labor y los fines de semana. Esta confusión de días idénticos nos lleva a crear menos recuerdos nuevos, lo cual es crucial para nuestro sentido de percepción del tiempo. Los recuerdos son una de las formas en la que juzgamos cuánto tiempo ha pasado.
Claro que mucha gente está más ocupada durante el confinamiento, tratando de superar las dificultades tecnológicas de trabajar desde la casa mientras ayuda a sus hijos con la escolarización a distancia. A pesar de ello, todas estas nuevas actividades se desarrollan casi en un único lugar, lo cual hace que creen menos recuerdos de lo habitual y sientan que el tiempo se les pasa volando.
Con frecuencia podemos deducir cuándo ocurrieron distintos eventos tratando de recordar qué estaba pasando en nuestra vida en ese momento (cuando empezamos un nuevo trabajo o salimos para celebrar el cumpleaños de alguien). Pero cuando apenas puedes salir de tu casa, esas marcas en el tiempo no están allí y todos los días se funden en uno.