En el barrio La Línea, sector El Hueco en Petare, dos cadáveres quedaron tendidos en las canchas de beisbol. Familiares presumen ajuste de cuentas

Cuatro hombres fueron asesinados el domingo en la noche en hechos aislados. Uno de los sucesos se registró en las tribunas A y B del hipódromo La Rinconada, al término de la última válida.

La primera víctima respondía al nombre de Gustavo Antonio Páez, de 38 años de edad, quien se mantenía  con el comercio de pastelitos.

Páez decidió ir al hipódromo en compañía de su compadre Gleidger Andrade, de 27 años, técnico de audio en elCírculo Militar.

Un pariente, que no quiso identificarse, declaró que ambos reunieron 3 millones de bolívares, ganancia obtenida con la venta de pasteles. “Eran tres bolsas de dinero”, añadió.

Los dos se dirigieron al hipódromo para probar suerte en la última carrera de caballos y apostaron 15.000 bolívares al ejemplar que en efecto resultó ganador.

De acuerdo con la versión de los familiares, Páez y Andrade se disponían a cobrar el dinero de la apuesta cuando fueron sorprendidos por varios hombres que arremetieron contra ellos y les dispararon varios tiros.

Sobre los hechos, el cuerpo detectivesco les informó que se maneja el móvil del robo, dada la cantidad de dinero que las víctimas tenían en su poder.

Los cadáveres fueron trasladados a la morgue del hospital Leopoldo Manrique Terrero, centro de salud conocido como el Periférico de Coche, donde además se habilitó una morgue.

En Petare. Franklin Briceño, de 42 años de edad, fue ultimado el domingo en el sector El Hueco del barrio La Línea de Petare, municipio Sucre del estado Miranda. Se encontraba en su residencia en compañía de su esposa, Isbaley Baluarte.

Después de las 7:00 pm Briceño decidió ir a comprar comida en un establecimiento comercial ubicado a dos cuadras de su casa. “Al salir escuchó que los vecinos gritaban: ‘¡Mataron a Ángel!’. Lo asoció de inmediato con su amigo de infancia y corrió a los campos de beisbol, lugar donde dejaron el cuerpo”, contó el hermano de la víctima, que pidió no revelar su identidad.

Por ayudar a su amigo recibió un disparo en el abdomen. Vecinos alertaron a su cónyuge, pero ninguno le prestó apoyo “por temor a la reacción de los delincuentes que operan en el barrio”, agregó el pariente de Briceño.

por  ROSIBEL CRISTINA GONZÁLE