San Fernando de Atabapo, bajo las aguas desde hace varios días tras la crecida del río Orinoco producto de las fuertes lluvias.
La planta eléctrica y el aeropuerto se inundaron y hasta ahora las autoridades municipales, estadal ni nacional han ofrecido ayuda para atender la contingencia.
De acuerdo a reportes de Twitter, las comunidades llevan así una semana y la inundación se extiende a municipios vecinos.
Actualmente corre un fuerte rumor en Atabapo, según ciudadanos de la región la crecida del rio que llego a la iglesia de la localidad está mostrando “botijas de oro” mediante constante burbujas en el agua, Sunilde Ponare expresó lo siguiente “el agua inundo parte de la plaza y la iglesia donde según misioneros y caudillos escondían botijas de oro en los años en que mandó Tomás Funes el terror del Amazonas” muchos atabapeños están marcando la posición de donde emergen las constantes burbujas para desenterrar las posibles “botijas de oro”, en medio de la crisis que padece el pueblo se mantienen esperanzados de conseguir ese tesoro.
¿Quién Fue Tomas Funes?
Tomás Funes nació en 1855, en Río Chico, de la unión del General Manuel Guevara y una mestiza de cupira. Fue conocido despectivamente como “indio” aunque su mezcla de sangre estaba muy lejana a ser de pureza nativa. Se alistó a temprana edad en el ejército para participar en la Revolución Legalista de Joaquín Crespo. Cuando Crespo asume el mando, Funes deseó poder optar a un cargo pero fue ignorado. Cuando empezó la Revolución Libertadora, no dudó en unirse, para enfrentar al gobierno de Cipriano Castro. La batalla de la Victoria de 1902, donde el mismo Cipriano comandó al ejercito vencedor; y la Batalla de Ciudad Bolívar, fueron derrotas significativas para aquella revolución que se vino a pique y llevó a Tomás Funes a la carcel, en el Castillo de San Carlos de La Barra.
Funes logró escapar de la cárcel y se mantuvo alejado, se conoce que en 1908 vivía en Río Negro, pero su condición de vida era muy precaria por lo que se aventuró al amazonas para aprovechar la fiebre del caucho controlando la explotación del mismo y la del balatá.
La masacre de Atabapo
Si han leído La Vorágine de José Eustacio Rivera, los hechos a continuación les serán conocidos; la novela se inspiró en ellos. Hay que destacar que la época era una muy diferente, la nación aún estaba en proceso de unificación. Venezuela no es como la conocemos ahora, esa transformación estaba en proceso.
Veníamos de una llamada federación donde las regiones no se consideraban parte del todo nacional. El proceso de Castro y Gómez fue determinante para consolidar, como en la cita de don Uslar, el Estado venezolano. El Territorio Federal de Amazonas se encontraba muy alejado de la realidad del centro del país. En aquel territorio era común el tránsito de neogranadinos y brasileros. Roberto Pulido era quien administraba el territorio y había establecido un control rígido sobre el comercio del caucho lo que originó malestar en Funes.
Gómez y Funes
Tomás Funes sabía que la iba a tener difícil si no conseguía la aceptación del Benemérito. Decidió enviar una carta a Juan Vicente Gómez para que aprobará su gobierno. El Benemérito, astuto, no respondió pero tampoco tomó represalias, así que Funes insistió: el Gobierno neogranadino le había propuesta ratificarlo si se adhería a Colombia, propuesta que iracundo rechazó y escribió de nuevo al Benemérito, esta vez para avisar de lo ocurrido. El General Gómez decidió enviar a Abelardo Gorrochotegui para que asuma el gobierno de la región pero al ver el poder que tenía Funes sobre la zona decidió regresarse. Era poco inusual que el Benemérito hiciera caso omiso sobre Funes, pero se dice que este vio una utilidad en él, pues azotaba la frontera con Nueva Granada. Así inició el terror de 8 años de Funes sobre Atabapo y la región amazónica.
La caída de Funes
El general Emilio Arévalo Cedeño remontó el Orinoco junto con un grupo pequeño de expedición. Viajó en sigilo, lo que permitió interceptar la mercancía de caucho y balatá. Poco a poco lograron sitiar a Funes y luego de penetrar el Tití, sorprendieron al déspota. La batalla no fue para menos, Funes se defendió hasta donde pudo pero le iban a incendiar y se entregó. Ofreció dinero en abundancia a Arévalo para que le diera la libertad pero este lo rechazó.
A primera hora del 30 de enero de 1921, un pelotón conformado por varios hijos de las víctimas se presentó. A las 9 de la mañana fue fusilado Tomás Funes junto a su oficial de confianza, Luciano López; el Indio Funes había muerto. Tras su paso de 8 años murieron 420 personas, sin contar indígenas y negros.