
Por Magno Alejandro Barros.
El 27 de octubre del año 2010 hubo un levantamiento estudiantil, liderado por un grupo de jóvenes (algunos estudiantes, otros sólo militantes) en contra de quien ya se había declarado enemigo de este proyecto bolivariano y quien se burló de la confianza otorgada por Chávez y por el pueblo. Bajo ese mismo contexto Liborio Guarulla pretendía abandonar ciertos compromisos con nuestro sector estudiantil. Dicho evento representó el segundo episodio de represión policial en la historia de Amazonas (con equipos antimotines, bombas lacrimógenas, etc.) Día que selló en nuestra historia un compromiso guiado por la necesidad de crear la organización de un movimiento generacional en el sur de Venezuela, decidido a hacer militancia, organización y lucha por alcanzar el objetivo de consolidar un proyecto político a favor de este estado.
En resumidas palabras, desde el año 2010 hasta el presente tiempo, vienen sucediendo muchos eventos que han dejado huellas, algunas difícilmente borrables en la tierra y en la sociedad. La forma de ejercer la política ha influido mucho (diría yo, más en forma negativa que positiva) en esa entidad que conocemos como Pueblo. Y cuando se habla de la forma de ejercer la política, me refiero a la dirigencia partidista de oposición y de quienes conocemos como de nuestras mismas filas Chavistas. Hoy, en medio de una crisis nacional profunda, las demandas por bienestar se han incrementado, pero también, no es menos cierto que el día 30 de Julio del presente año 2017, ha nacido una esperanza, cómo cuando nace un destello de luz en medio de tanta oscurana.
Esperanza esta, que se contagia con cada comentario producto del ejemplo dentro del trabajo cotidiano en Amazonas; en la radio, en el bus, en la panadería, en el consejo comunal; y en fin, se hace viral.
Por primera vez en mucho tiempo el pueblo de Amazonas recupera algo que había perdido, la esperanza y la confianza, características muy elementales para su desarrollo moral y por tanto social.
Los revolucionarios tenemos cierta tendencia a desechar ideas que impriman fuerza a figuras individuales, por eso de que las revoluciones las hace el pueblo, esa entidad colectiva por excelencia. Sin embargo, el tiempo y la historia nos indica que hacen falta dirigentes capaces de empujar esa fuerza dentro de un sistema diseñado por ese estado que algún día será transformado por completo.
Miguel, La circunstancia nacional lo hizo a usted una circunstancia regional, cosa que algunos pocos no han logrado entender pero que afortunadamente la mayoría si hemos entendido.
Y de la misma forma en que Emilio Arévalo Cedeño llegó de Guárico a librar estás tierras de la tiranía de Tomás Funes, junto a un grupo de guerrilleros, así mismo ha llegado de las tierras de Lara Miguel Reinaldo Rodríguez a liberar del yugo y la desidia de Liborio Guarulla a nuestro estado Amazonas.
Y lo mejor, es que cuenta con esta vanguardia dispuesta a repensar y por consiguiente reinventar una nueva Amazonas.
Movimiento 27 de octubre
Somos vanguardia del Pueblo!
Amazonas04/08/2017