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Hablando_Claro_3.png(Amazonas).- Son muchas las personas que se preguntarán porque coloque este título a esta nueva edición de mi columna “Hablando Claro”, la razón es muy sencilla y se las voy a tratar de explicar lo más criollito que pueda. Desde hace poco más de un mes en el país se ha producido una serie de fallas, bajones, apagones, cortes programados y no programados en el servicio y suministro eléctrico de todo el territorio nacional, afectaciones éstas que han generado un nuevo caos en la ya agitada vida y calvario que vivimos todos los venezolanos, quienes tienen o tenemos, mejor dicho, que lidiar a diario con el tema de la comida para alimentar a la familia, el servicio de agua potable que cada día empeora por la situación eléctrica y que aunado a ello se le suman, la escasez de efectivo, los bancos cerrados, puntos de venta inactivos, telefonía móvil y fija sin servicio, fallas con el internet, además del suministro ineficiente del gas doméstico, entre otras tantas calamidades, todas ellas necesidades sumamente básicas de un pueblo extremadamente cansado y que ha sido duramente golpeado por la implementación de políticas erradas de un gobierno que no ha aceptado o no ha querido aceptar que todo su plan “socialista” fracasó hace ya muchísimo tiempo.

Actualmente el pueblo venezolano ha sabido, a duras penas, lidiar con tantos problemas a la vez, lo cual genera una angustia incesante, incluso sin poder dormir pensando ¿Qué será lo que pasa?, ¿Qué voy a hacer ante esta situación? y ¿Cómo voy a solucionar para el día de mañana?, preguntas estas que revolotean diariamente nuestro pensamiento y que trastocan nuestras más sensibles emociones, pegándonos duramente donde más nos duele, ¡en el estómago!

En cuanto al suministro de energía eléctrica en Venezuela ha sido más de un mes de calamidades, llámese como se llame o como lo quieran llamar los sabios dirigentes, no se justifica que un país tan rico en diversos recursos minerales y naturales, sea el más pobre de Latinoamérica, incluso se compara con algunos países del continente africano que se han visto arropados por la miseria, el hambre y la falta del vital líquido para poder subsistir. Estos mega apagones actualmente comparten protagonismo con la falta de agua, una especie de abrazadera conjunta que se ha encargado de apretar aún más la grave crisis en el país, sometiendo al pueblo venezolano a los embates de esta cruda realidad.

Con estos apagones y fluctuaciones en el suministro de energía eléctrica, por cierto el más grande en la historia venezolana, se ha agudizado la impotencia de la gente, tanto así que el rechazo de los ciudadanos a las actuales políticas del gobierno cada día toma mayor fuerza, tanto así que, si se decidiera ir a unas elecciones en estos momentos, donde el soberano se pueda expresar libremente, claro está, con árbitros imparciales por sobre todas las cosas y con un nuevo Consejo Nacional Electoral para realizar un proceso limpio, libre y transparente, no tengo la menor duda que la voluntad totalmente mayoritaria de la gente estaría inclinada a una salida del actual régimen y de sus políticas nefastas.

De este apagón el gobierno habla mucho y hace poco, buscando culpables donde no los hay, pero no aceptan la realidad de las cosas y es que la falta de inversión ha generado este caos que apenas comienza. Desde el año 2016 cuando iniciaron los primeros inconvenientes en el primer trimestre no se tomaron las medidas necesarias para paliar la situación, ya se avizoraba que algo estaba funcionando mal en las plantas generadoras de energía eléctrica en la represa del Guri, sin embargo, estos inconvenientes lo solventaron con pañitos de agua caliente, alternando el funcionamiento de las máquinas hasta la entrada de la temporada de invierno olvidando por completo la situación. Al año siguiente para la misma fecha fue un poco más de lo mismo, se hablaba de la sequía, los niveles de la represa y una posible paralización de los equipos, para ello se implementaron algunos mecanismos y hasta una contingencia que por suerte dio resultado al momento de aparecer las anheladas lluvias. El fatídico 2018 dio mucho de que hablar en materia energética, ya se advertía del posible caos que se pudiese generar en el país si no se tomasen las medidas necesarias, nuevamente el gobierno nacional se pudo librar de las calamidades sin inversión alguna cuando estaba al borde de una crisis. Para este año la cosa fue diferente, expertos en la materia habían advertido sobre un desastre en el sistema eléctrico y cual pitonisos acertaron. La cosa ha sido tan grave en más de un mes para la paciencia y serenidad del pueblo venezolano, lo cual ha generado un malestar mayor sintiéndose atado por la adversidad de la crisis que cada día aprieta con mayor fuerza la necesidad del venezolano.

Para resolver la crisis eléctrica en el país por la falta de inversión, no solo dependerá de un cambio político claro, la cuestión es que para que ocurra ese posible cambio y se presenten nuevos mecanismos para el gran consumo de energía eléctrica que demanda la población venezolana, podrán pasar unos cuantos años para solucionar el gravísimo problema, que según los expertos en la materia dicen que llegó para quedarse y por un largo tiempo, así que paciencia pueblo que la cosa no pinta nada fácil.

Apreciados lectores espero que haya sido de su agrado este espacio, los interesados en aportar información, fotos o algún otro material de interés, pueden hacerlo a través de nuestro correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Próximamente estaremos en las redes sociales para compartir información con todos ustedes. Nos leemos la próxima semana en su espacio de opinión Hablando Claro, siempre con la verdad por delante, saludos y hasta la próxima semana.

Jueves 18 de abril de 2019

Por: TSU Juan Carlos Mendoza

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