
Los familiares de las víctimas alegan que acudieron al consumo del tubérculo porque no tenían comida suficiente para saciar el hambre
Las muertes registradas por el consumo de yuca amarga en Venezuela ascendieron a 28 el mes pasado, cuando cuatro integrantes de una familia en Caracas fallecieron días después de ingerir el tubérculo.
A pesar de las constantes advertencias en los medios de comunicación, la venta de este alimento tóxico no se ha regulado. Inicialmente las muertes ocurrían en el interior del país, donde se cosecha este alimento para la producción de casabe, pero ahora los casos se extendieron hasta la capital, reseñó El País de España.
Jonathan Stiven, el quinto de ocho hermanos, enfermó repentinamente el 12 de febrero, durante el entierro de su tío Jesús María. Su malestar sobrevino en otro funeral: el suyo.
Hasta ese momento los médicos hicieron un diagnóstico impreciso de las causas de los decesos: un síndrome convulsivo y un edema cerebral, sucesivamente.
La muerte de Alonso Cruz Durán, el tío de Jonathan y el hermano de Jesús María esclareció que se trataba de un envenenamiento colectivo por comer yuca amarga.
La toxicidad de la yuca amarga radica en el ácido cianhídrico (o cianuro de hidrógeno), un compuesto que genera daños en el aparato digestivo, las células nerviosas y en órganos como los pulmones y los riñones.
Antes de los decesos en Caracas, la yuca amarga había dejado rastro en la ciudad de Maturín, estado de Monagasm el 26 de julio de 2016 falleció Kevin Lara, un estudiante de 16 años, que consumió la yuca esa misma semana. Su madre había declaró que no tenían comida para saciar el hambre.
El resto de los decesos siguen un patrón similar. Abel Flores, un médico pedíatra del Hospital Universitario Manuel Núñez Tovar de Maturín, ha presenciado la muerte de cuatro niños desde enero. “Todos habían comido grandes porciones de yuca amarga. Se registran muchas intoxicaciones por este motivo, pero no se salvan los que consumieron en exceso”, advierte.
Fuente elnacional.com